Costa Martiánez: El legado de Manrique

CULTURA

Costa Martiánez: El legado de Manrique

Si visitas Puerto de la Cruz no puedes, bajo ningún concepto, perderte uno de sus emblemas: El Lago Martiánez. El complejo que lo aloja, Costa Martiánez, ocupa 100.000 metros cuadrados y es uno de los más admirados ejemplos de transformación de un litoral y un referente mundial estético de integración paisajística para el ocio. Es el mayor legado que dejó en Tenerife uno de los artistas canarios más universales: César Manrique.

 

Prepara tu bolsa para pasar el día en remojo, pero también para empaparte de arte contemporáneo. El Lago, como lo llamamos, es una piscina, un jardín y también un museo al aire libre. En esta mini-guía te damos algunas claves para que disfrutes al máximo de la experiencia.

 

Se accede al recinto por la Avenida de Colón, el mismo paseo que te lleva a la Ermita de San Telmo (otra visita obligada) y que también forma parte del conjunto. Pilla tu ticket en una de las tres garitas que flanquean el acceso a las piscinas, y que están inspiradas en la que vigila la entrada a la ermita.

 

 

César Manrique fue un artista lanzaroteño distinguido con el Premio Mundial de Ecología y Turismo y la Medalla de Oro de las Bellas Artes, entre otros muchos reconocimientos. Asumió la dirección artística del proyecto en 1967 y dejó su huella en cada rincón, aportando elementos de la arquitectura tradicional canaria y la flora endémica. Un dato curioso: Lo diseñó sobre una servilleta de papel, en una pizzería. Así fue que vislumbró la idea de una gran burbuja de agua de mar color esmeralda, que pudiera dar servicio de baño a residentes y visitantes. Manrique era un genio y un visionario.

 

Las primeras piscinas se inauguraron en 1971, sobre lo que habían sido la playa y los charcos de los Llanos de Martiánez, lugar de baño de los primeros turistas de finales del  siglo XIX y principios del XX. El complejo se dio por terminado en 1977 y fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Jardín Histórico en 2005.

 

Básicamente pueden distinguirse tres zonas:

 

La primera y más antigua es la de San Telmo. Se nota que las piscinas fueron ejecutadas por un equipo técnico distinto al resto en que sus trazos son angulosos y casi no hay vegetación; aquí la funcionalidad se impone a la estética.

 

La segunda zona comprende el grupo de tres piscinas llamadas Los Alisios. Aquí sí se nota la mano de Manrique: superficies blanqueadas, roca basáltica, solariums y flora endémica y subtropical.

 

La tercera es la de El Lago, la mayor, con 33.000 m2, de los cuales 15.000 corresponden a solariums, otros 15.000 a la piscina y el resto a las cinco islas. La piscina es circular, con 27.000 metros cúbicos de agua de mar. La isla central posee una parte de su estructura sumergida bajo el nivel del mar (arriba hay jardines y un restaurante; abajo, una sala de fiestas).

 

Por si esto fuera poco, debes saber que en todo el recinto hay diseminadas varias esculturas de Manrique. Te animamos a localizar cada una de ellas:

 

  1. Monumento al Mar: Es una escultura de concreto, encofrado y abujardado, como olas de hormigón estáticas entrechocándose, en contraposición a las olas del mar. En su base forma un pequeño laberinto, ideal para los niños.

 

  1. Cráter de Agua: Un volcán que da vida, que sirve para llenar de agua el lago, en contraposición a otros volcanes, que escupieron fuego y lava para dar forma a estas tierras.

 

  1. Geiser: Es la segunda de las esculturas de agua. Con una altura de 50 metros, fue diseñada para ser uno de los símbolos del Lago, permanentemente modelada por los vientos Alisios.

 

  1. Raíces al Viento: Es un conjunto de troncos de eucalipto tratados con resinas. El significado: las manos del hombre alterando el orden natural de las cosas.

 

  1. La Jibia: Un gran calamar en hormigón enfoscado y pintado en rojo y blanco, con ojos verdes realizados con fondos de botellas de vidrio.

 

  1. Barlovento: Un “Juguete de Viento”, una estructura móvil de conos de acero sobre el tronco de un árbol de eucalipto rodeado de estanques y vegetación. Representa la simbiosis de lo natural (el árbol), con lo artificial (las bocinas giratorias de metal).

 

  1. Los Alisios: Otro “Juguete de Viento”, a partir de planchas de hierro laminado, con base de piedras basálticas perforadas. Representa la erosión y el envejecimiento que causa el mar.

 

  1. Monumento a Wilhelm Reich: Dedicado a una de las mentes más brillantes del psicoanálisis, simboliza el inconsciente, la neurosis y la libido.

 

 

Además, te animamos a descubrir otros pequeños tesoros del Lago: El busto homenaje a César Manrique; el Bar La Isla, en forma de alegoría naval; el jacuzzi; y las dos cataratas (cuentan que el artista estuvo más de una hora colocando las piedras minuciosamente hasta lograr el sonido perfecto).

 

Como ves, el Lago Martiánez, con sus cuarenta años de historia, sigue siendo un remanso de belleza y sosiego, ideal para desconectar del ritmo de la ciudad. Sin embargo, también es un espacio vivo, que acoge conciertos, fiestas y toda clase de eventos a lo largo del año. ¡Infórmate de posibles planes durante tu estancia y disfruta también de la noche en este entorno único!

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